Hoy os traigo una reflexión. Hace tiempo vi una serie llamada “Black Mirror”, la cual trata sobre las nuevas tecnologías en el futuro, y el uso (¿bueno, malo?) que la sociedad hace de ellas, siendo cada capítulo una historia independiente del resto. Bien, pues tras el primer capítulo quedé consternada al pensar que eso podría pasar perfectamente en cualquier momento (¡políticos, temed!). Aquel mismo fin de semana vi todos los capítulos que quedaban. Todos, en mayor o menor medida, me llamaron la atención, aunque hubo uno que lo hizo especialmente: Blanca Navidad.
No entraré en detalles para no spoilear si no lo habéis visto. En este capítulo la gente lleva un dispositivo de realidad aumentada implantado en los ojos, a modo de lentillas, a lo que llaman “Z-eye”. Con el que se puede entrar en internet, funcionar como un Smartphone, usarlo como red social, hacer videollamadas... Lo que más me ha impactado es el hecho de que se puede bloquear a una persona (o varias) en la vida real. El funcionamiento es igual a los bloqueos de Facebook; eligiendo una opción en el mando a distancia es posible convertir a alguien en una mera sombra, haciendo que ni uno ni otro puedan escucharse o verse mutuamente.
Este “práctico” bloqueo es utilizado por el gobierno para impartir justicia, ya que tienen potestad para imponer bloqueos temporales o permanentes (hasta la muerte de la persona). Incluso pueden hacer que estés bloqueado para todo el mundo, haciendo que vivas rodeado de sombras con forma humana y en silencio, nadie puede verte ni escucharte.
Lo más inquietante de todo es que al finalizar el visionado, la sensación que queda es amarga al pensar que lo que estamos viendo muestra unas herramientas tecnológicas que son sólo evoluciones de otras que ya existen y usamos todos los días. En teoría son para avanzar, mejorar, desarrollar… pero el mal uso hace que las personas se sientan miserables, esclavas, solas y aisladas. Es decir, sería lógico pensar que eso podría pasar en nuestra sociedad dentro de 50 años (o menos, viendo la velocidad a la que avanza la tecnología).
Aquí os dejo un breve vídeo en el que el protagonista del capítulo le cuenta a su compañero de reclusión cómo su mujer le bloqueó tras tener una discusión y cómo se sintió al respecto. Da que pensar.
Aquí os dejo un breve vídeo en el que el protagonista del capítulo le cuenta a su compañero de reclusión cómo su mujer le bloqueó tras tener una discusión y cómo se sintió al respecto. Da que pensar.
La conclusión final de todo es que en nuestras manos está acabar de esa manera. Hay que hacer un buen uso de las tecnologías y las redes sociales, no dejando que sean el centro de nuestra vida. El avance siempre ha sido positivo, pero, ¿hasta qué punto?...



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